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Fertilidad

Cómo leer un espermograma sin entrar en pánico

Concentración, motilidad y morfología: qué significa cada parámetro, qué variabilidad es normal y cuándo repetir el estudio.

13 de septiembre de 2026 11 min de lectura Dr. Paulo Navarrete

Pocos papeles asustan tanto como un espermograma con números en rojo. Y pocos se malinterpretan tanto.

La escena se repite: la pareja lleva meses intentando, por fin él se hace el estudio, llega un informe con valores "bajos" y una palabra que nadie explicó — oligozoospermia, astenozoospermia, teratozoospermia — y el hombre pasa de cero a conclusión definitiva en treinta segundos.

Vamos a ordenarlo.

Primero: qué es realmente ese informe

Consenso clínico. El espermograma es el estudio inicial del factor masculino. Es barato, rápido y no invasivo, y aun así sigue siendo lo último que se pide en muchas parejas. En una proporción muy alta de casos de dificultad para concebir hay un factor masculino involucrado, solo o combinado con el femenino.

Pero hay que entender qué es y qué no es:

  • No es una prueba de fertilidad con resultado sí/no.
  • No es un test de virilidad ni de rendimiento sexual.
  • Sí es una foto, tomada un día concreto, de una producción que tarda unos tres meses en renovarse.

Esa última frase es la clave de todo lo que sigue.

Los valores de referencia, y por qué no son notas de examen

Consenso clínico. Los laboratorios comparan tus resultados con los límites de referencia de la Organización Mundial de la Salud (sexta edición, 2021). Los principales, redondeados:

  • Volumen: 1,4 mL
  • Concentración: 16 millones por mL
  • Número total: 39 millones por eyaculado
  • Motilidad total: 42 %
  • Motilidad progresiva: 30 %
  • Morfología normal: 4 %
  • Vitalidad: 54 %

Aquí está el detalle que cambia la lectura del informe: esos números no son el umbral entre fértil e infértil. Son el percentil 5 de una población de hombres que lograron un embarazo en menos de doce meses. Es decir: el 5 % de los hombres fértiles estaba por debajo de esas cifras. Estar bajo el límite no significa esterilidad, y estar sobre el límite no garantiza un embarazo.

Por eso insisto tanto: un espermograma se interpreta junto a la historia de la pareja, no aislado.

Qué mira cada parámetro

Concentración y número total

Cuántos espermatozoides hay. El número total por eyaculado informa mejor que la concentración sola, porque la concentración depende del volumen: una muestra diluida puede dar una concentración baja con un número total correcto.

Motilidad

Cuántos se mueven, y cómo. Lo que más pesa es la motilidad progresiva: los que avanzan en línea, no los que vibran en el sitio. Una motilidad baja puede deberse a la muestra misma — tiempo hasta el laboratorio, frío, calor, recipiente inadecuado — antes que a un problema del paciente.

Morfología

Qué proporción tiene forma estrictamente normal. Este es el número que más pánico genera y el que peor se explica. Con los criterios estrictos actuales, un 4 % de formas normales está dentro de la referencia. Sí: leíste bien. Un informe que dice "morfología 5 %" no describe una catástrofe.

Volumen, pH, viscosidad, leucocitos

Dan pistas sobre el trayecto y sobre inflamación. Un volumen muy bajo puede apuntar a un problema de emisión o de glándulas accesorias; los leucocitos elevados, a infección o inflamación que conviene estudiar.

La variabilidad que nadie te advierte

Consenso clínico. El espermograma es uno de los estudios con mayor variabilidad dentro del mismo hombre. El mismo paciente, en dos muestras separadas por semanas, puede cambiar de categoría sin que nada de fondo haya cambiado.

Influyen, y bastante:

  • Los días de abstinencia (la recomendación habitual es de 2 a 7 días; menos o más altera volumen y concentración).
  • Una fiebre reciente. Un cuadro febril afecta la producción de las semanas siguientes, no la del día de la fiebre.
  • Calor sostenido: baños calientes, saunas, laptop sobre los muslos, ropa muy ajustada, ciertos oficios.
  • Tabaco, alcohol y marihuana.
  • Obesidad y mal control metabólico.
  • Estrés intenso y falta de sueño.
  • La toma de muestra en sí: tiempo de traslado, temperatura, pérdida de la primera fracción del eyaculado, que es la más rica.

Por eso la regla es simple: un solo espermograma alterado no es un diagnóstico. Se repite.

Por qué toda reevaluación seria espera 90 días

Consenso clínico. La espermatogénesis — el proceso completo de fabricar un espermatozoide — dura alrededor de setenta y cuatro días, y hay que sumar el tránsito por el epidídimo. En la práctica, cualquier cambio que hagas hoy se refleja en una muestra tomada unos tres meses después.

De ahí sale la ventana de trabajo de 90 días que uso en el Proyecto Abraham: dejar de fumar, bajar peso, corregir el calor, tratar una infección o ajustar el sueño no se mide a las tres semanas. Se mide en el siguiente ciclo completo.

Repetir el estudio a los quince días solo mide ruido.

El estudio que no aparece en el informe estándar

Evidencia emergente. Hay hombres con un espermograma dentro de referencia y un problema real: el ADN del espermatozoide está fragmentado. El espermograma clásico no lo mide. Se llama índice de fragmentación del ADN espermático (DFI) y es una prueba aparte, que hay que pedir de forma específica.

Su lugar clínico todavía se discute: no se pide a todo el mundo y no todos los métodos de medición son equivalentes. Se vuelve especialmente relevante cuando hay:

  • pérdidas gestacionales repetidas
  • fallos de tratamientos de reproducción asistida
  • varicocele
  • edad paterna avanzada
  • exposición a tóxicos, tabaco o calor
  • un espermograma normal con una historia que no cuadra

Criterio personal. Cuando la historia no encaja con el informe, insistir con el mismo estudio repetido cinco veces rara vez aporta algo. Ahí es donde el DFI y una evaluación andrológica completa cambian el rumbo.

Qué se estudia junto al espermograma

Consenso clínico. El factor masculino no se agota en la muestra. Una evaluación seria incluye, según el caso:

  • Historia clínica y examen físico, incluido el examen testicular. Un varicocele se palpa; no se ve en un informe de laboratorio.
  • Hormonas: testosterona total, LH, FSH, prolactina, estradiol. La FSH informa sobre la reserva del testículo.
  • Ecografía testicular cuando hay hallazgos al examen.
  • Revisión de fármacos. Y aquí, una advertencia que repito siempre: la testosterona exógena suprime la producción de espermatozoides. Si estás en terapia hormonal y buscas un embarazo, eso se conversa antes de nada.
  • Estudio genético en casos de recuentos muy bajos o ausencia de espermatozoides.

Las palabras del informe, traducidas

  • Normozoospermia: parámetros dentro de referencia.
  • Oligozoospermia: pocos espermatozoides.
  • Astenozoospermia: movilidad reducida.
  • Teratozoospermia: formas normales por debajo de la referencia.
  • Oligoastenoteratozoospermia: los tres a la vez. Suena terrible; describe una combinación, no una sentencia.
  • Azoospermia: no se encuentran espermatozoides en la muestra. Es el hallazgo que siempre exige estudio especializado — y conviene saber que existen causas obstructivas, tratables, en las que la producción está conservada.

Lo que me gustaría que te lleves

Un espermograma alterado no es un veredicto. Es el comienzo de una evaluación que casi nadie completa.

La mayoría de los hombres que llegan asustados por un papel terminan con una historia más simple de lo que temían: una muestra mal tomada, una fiebre olvidada, un varicocele nunca palpado, veinte kilos de más, o cinco años durmiendo mal.

Y casi todo eso se puede trabajar. Con paciencia de noventa días.

AVISO · Este artículo es material educativo. No sustituye una consulta médica, no establece una relación médico-paciente y no constituye diagnóstico ni tratamiento. Consulta siempre a un profesional licenciado en tu jurisdicción antes de cambiar algo en tu salud.

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